lunes, 13 de abril de 2015

La Gracia y el perdón------- Colosenses 3:12-13





Colosenses 3:12-13 "Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros."
Al reconocer nuestra condición como seres humanos resulta sublime comprender la gracia de Dios; podría parecer irracional que el Dios del universo, el que creó todas las cosas y por medio del cual subsisten, se ha inclinado a tenderle la mano a aquel que específicamente no lo merece, a aquel que sin duda es sorprendido y acusado en un acto mismo que reduce su consecuencia al castigo y menosprecio.

"Divina gracia es el hecho de que un Dios perfecto se deleite verdaderamente en personas propensas a equivocarse como yo. Sin duda, inmerecida pero más real que la vida misma"
Nos asombra el hecho de recordar como Él tiene la tendencia a inclinarse. Se agachó para lavar los pies, para abrazar a niños, se inclinó para escribir en la arena mientras otros acusaban, se inclinó para sacar a Pedro del agua y para orar en el huerto, se agachó para cargar la cruz. La gracia es el amor que se inclina.
La gracia vive porque Cristo vive y la gracia obra porque Él obra. Es esta gracia lo que nos atrae tanto a Jesús, y aquello que tanto necesitamos al reconocer cuan débiles y frágiles podemos ser.
Ser salvos por gracia es ser salvo por Él, no por ideas, no por doctrinas, credos o membresía de alguna iglesia sino únicamente por el mismo Señor Jesucristo.



En lugar de decirnos que cambiemos, Él produce el cambio en nosotros y no sólo desea llevarnos al cielo sino también desea traer el reino de los cielos dentro de nosotros.

Cuando el apóstol Pablo fue inspirado al escribir "perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro" el vocablo perdonándoos en el original griego es (chorizomai) esta palabra es un derivado de (charis)=gracia y denota la actividad o ejecución de la gracia al hacer un favor, mostrar bondad incondic
ionalmente, dar con liberalidad, conceder el perdón, perdonar generosamente. Cuando perdonamos llevamos a la práctica el ejercicio de la gracia de Dios en nuestras vidas. Y al perdonar únicamente estamos dando de gracia lo que hemos recibido por pura gracia Divina, no perdonamos por quien sea o lo que hizo la otra persona sino por quien soy ahora en Cristo Jesús y por lo que Él ha hecho en mi vida.

¿No podemos perdonar a alguien? ¿No podemos perdonar nuestro pasado? Cristo sí puede, y está actuando, cambiándonos radicalmente de ser carentes de gracia a ser conformados por la gracia a Su misma imagen.



Por Maggie de Hernández

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