miércoles, 27 de junio de 2018

Siguiéndolo Mat 16:24


Siguiéndolo

Mat 16:24 Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.

Buscar el superarse por el esfuerzo propio es una lucha sin esperanza. Nuestro yo nunca echará fuera el yo, porque un yo independiente motivado por la carne todavía quiere ser Dios. Debemos seguir a Cristo al ser guiados por el Espíritu Santo por el camino de la muerte al auto-gobierno, como Pablo escribió: "Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal" (2Co 4:11)

Escalando posiciones Marcos 10:43

 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor

  Al estar caminando Jesús con sus discípulos rumbo a Jerusalén, dos de ellos —Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo— dejaron volar su imaginación. Jesús había explicado claramente lo que le esperaba en Jerusalén: rechazo, tortura y muerte. Pero Jacobo y Juan creían que Jesús de una manera sobrenatural sacaría a los romanos de Jerusalén. En la mente de ellos, Jesús y sus seguidores pronto gobernarían Israel.

  Los hermanos Zebedeos estaban tan seguros de que su fantasía se convertiría en realidad que decidieron solicitar temprano los dos puestos más altos en el nuevo gobierno de Jesús. "Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda" (Marcos 10:37). Ellos no habían captado para nada la predicción de Jesús de su inminente sufrimiento.

  Jesús más o menos les preguntó: "¿Están listos para pasar por todo lo que voy a pasar yo?" (Ver el versículo 38). Estaba pensando en su juicio, los azotes y la muerte en la cruz que le esperaba.

  —Oh, sí —respondieron muy seguros de sí mismos.

  Luego Jesús pudo ver lo que sucedería años después y les dijo que sufrirían de la manera que él iba a sufrir (ver el versículo 39). El Maestro sabía que Jacobo sería rechazado y muerto por afirmar que era discípulo de Cristo (ver Hechos 12:2) y que Juan sería rechazado y enviado al exilio a una isla
(ver Apocalipsis 1:9). Cada uno realmente pasaría por un sufrimiento similar al que Jesús pronto enfrentaría.

  Al igual que Jacobo y Juan, algunos cristianos tienen un concepto equivocado de lo que significa seguir a Jesús. "¿Cómo me voy a beneficiar por ser creyente?" preguntan ansiosos. Les resulta difícil aceptar el mensaje de que la vida cristiana no siempre es un viaje al cielo en una alfombra mágica, libre de problemas. No van a vivir como reyes, por lo menos aquí en la Tierra.

martes, 19 de junio de 2018

La autopercepción de tu hijo Proverbios. 22:6



La autopercepción de tu hijo

Prov. 22:6 Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Tu responsabilidad principal como padre es el guiar a tu hijo a Cristo y ayudarlo a establecer su identidad en Cristo.
Cuando un hijo llega a este mundo, es completamente dependiente de sus padres terrenales para alimentarlo, cambiarle los pañales y proveer de refugio. La niñez y la adolescencia es el proceso de trasladarse de la total dependencia de niño a la total independencia como adulto.
En el proceso de encontrar quiénes son como individuos, los niños gradualmente se alejan de muchas personas, pensamientos e ideas que han experimentado a través de sus padres y se acercan hacia la gente, pensamientos e ideas que han hecho suyos.
Un niño es capaz de comprender el amor y protección de Dios y recibir a Jesucristo como Salvador a una edad muy temprana. Pero entender su identidad espiritual es un proceso que se lleva a cabo durante los años de su infancia. Es el proceso de cambiar su dependencia de los padres a Dios.

Los niños luchan con la identidad alrededor de los 12 años de edad. Los investigadores del desarrollo cognitivo dicen que la mayoría de los niños de 12 años pueden pensar como adultos. Son capaces del pensar de forma abstracta y comprender el simbolismo. Esto es significativo cuando recuerdas que Jesús surgió del anonimato a la edad de 12 años. Además, el barmitzvah ha

Confiando en Dios Efesios 6:16

  Confiando en Dios

  Efe 6:16  Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

  Un soldado romano en servicio, siempre estaba vestido para la batalla, pero no usaba su escudo, casco y espada hasta que la pelea comenzaba. Pero nosotros como cristianos debemos estar listos para la batalla en todo tiempo porque nuestro enemigo es implacable. No podemos darnos el lujo de pasar por alto una sola pieza de la armadura por negligencia o complacencia.

lunes, 11 de junio de 2018

Yo estaré contigo Isaías 43:2

"Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti."
No hay ningún puente: hemos de pasar por las aguas, y sentir el ímpetu de las corrientes. La presencia de Dios en toda inundación es mejor que cualquier transbordador.
Hemos de ser probados, pero saldremos triunfantes, pues el propio Jehová, que es más poderoso que las muchas aguas, estará con nosotros. Él podría parecer alejado de Su pueblo en otras circunstancias, pero de seguro estará con ellos en las dificultades y en los peligros. Las aflicciones de la vida podrían alzarse a una extraordinaria altura, pero el Señor estará a la altura de cualquier ocasión.
Los enemigos de Dios podrían poner peligros de su propia hechura en nuestro camino, es decir, persecuciones y crueles mofas que son como un ardiente horno de fuego. ¿Qué pasa entonces? Pasaremos por los fuegos. Estando Dios con

Identidad Espiritual Gál 4:7


Identidad Espiritual

Gál 4:7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Al considerar la importancia de tu identidad espiritual y la identidad espiritual de tus hijos, medita en estos pasajes: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios"
(Rom 8:16) "pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos" (Gál 3:26-27) "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo" (Gál 4:6-7) "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia" (1Ped 2:9-10) "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;

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