lunes, 20 de marzo de 2017


¿Quién se mete en tu mundo?
Filp 2:5-7 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres
El pequeño Lucas se puso loco de contento cuando vino a visitarlo su tío favorito. El tío Miguel prácticamente se lanzó por la puerta para tirarse al suelo y jugar con Lucas. El tío Miguel sabía construir rascacielos altísimos con los Legos. Le daba a los muñecos superhéroes aún más superpoderes. Sabía imitar el sonido de los soldaditos y los autos de juguete y un montón de otros sonidos. Y el tío Miguel nunca se cansaba de jugar con Lucas.
No importa cuánto has crecido, necesitas adultos que demuestren interés en tus actividades y tus cosas. Tu necesidad de recibir atención es satisfecha cuando un adulto que te quiere deja su mundo de adulto y pasa un rato en tu mundo.
Dios tiene el propósito de que recibamos ese tipo de atención de parte de nuestros familiares. Cuando recibimos esa atención, sabemos que somos importantes para ellos, y para Dios. Sentimos que valemos. Sentimos que somos de bastante valor como para que alguien nos dedique su tiempo.

No obstante, no importa cuánto amor sentimos en nuestro hogar, todavía necesitamos saber esta realidad: Jesucristo dejó su mundo, el cielo, y vino a nuestro mundo —la Tierra pecadora— para demostrar su amor por nosotros. Aunque merecía estar sentado en las alturas en el trono celestial, se convirtió en un ser humano para poder tirarse al piso y estar con nosotros. Ese es el mensaje de Filipenses 2:5--8. Dios es el que satisface tu necesidad de recibir atención.

Dios sigue prestándote atención a ti y prestando atención a tu mundo. Escucha estas verdades:

• Dios te valora tanto que permanece a tu lado día tras día en la persona del Espíritu Santo (ver Juan 14:16).

• Dios sabe cada detalle de tu vida. Te conocía antes de nacer (ver Salmo 139:13--16).

• Dios conoce tus luchas. Te invita: "Echad sobre él toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro 5:7).

• Dios no podría estar más cerca. Momento a momento está allí mismo contigo. Está tan cerca que uno de los nombres de Cristo es Emanuel, que significa "Dios con nosotros" (Mateo 1:23).

Al dejar que estas verdades saturen tu mente y corazón, tendrás un concepto nuevo de ti mismo. Comenzarás a verte como realmente eres: una persona de gran valor.



Por Josh McDowell







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