martes, 7 de marzo de 2017

A veces suceden cosas malas-Santiago 1:3

A veces suceden cosas malas

Sant 1:3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
Cuando un tornado tocó el pueblo donde vivía Julio, destrozó varias casas. Julio no podía comprender cómo Dios había permitido que su casa fuera destruida, o cómo Dios puede permitir que terremotos, huracanes, inundaciones o enfermedades dañen a miles de personas.
Cuando te han sucedido cosas malas, ¿te has preguntado si te falló Dios?
La Biblia dice que Dios no tiene la culpa de las cosas malas que pasan en la vida. Las cosas malas suceden por el pecado humano y por las malas decisiones de los humanos:
• A veces el mal es la consecuencia de nuestras propias malas decisiones. Si nos metemos en el mar y nadamos en medio de las olas gigantescas, Dios no tiene la culpa si somos arrastrados mar afuera.
• A veces el mal es la consecuencia de no hacer nada. Si dejamos que un bravucón siga hostigando a un chico pequeño sin decírselo a nadie, por ejemplo, el pequeño puede resultar seriamente lastimado.
• A veces el mal es la consecuencia de las decisiones de otros. Si alguien maneja un auto estando borracho,
una familia en otro auto puede resultar herida y perder la vida.
Pero, ¿qué de los desastres naturales como tormentas, terremotos, erupciones volcánicas y maremotos? Los desastres naturales también son la consecuencia del pecado humano, aunque eso no pueda ser tan fácil de comprender. Al principio del mundo, el pecado de Adán y Eva al desobedecer a Dios produjo un cambio en la Tierra (ver Génesis 3:17, 18). El pecado de ellos causó que el caos y el dolor aparecieran en nuestro mundo (ver Romanos 8:19--22). Y eso significa que cualquiera puede ser víctima de las enfermedades y los desastres naturales, aun el que ama a Dios.

Ese es un pensamiento enorme. Y eso no cambia el hecho de que anhelamos que nuestro Dios todopoderoso intervenga y prevenga que sucedan cosas malas.

Dios efectivamente a veces las previene. Pero si Dios frenara todo el mal en nuestro mundo, eso nos quitaría la libertad de decisión. No sufriríamos las consecuencias de las malas decisiones. Y no aprenderíamos nada de nuestras dificultades.

Ninguna de las cosas malas que suceden en la vida significa que Dios nos ame menos. Dios no nos ha prometido escudarnos de todo lo malo. Pero sí dijo que estaría con nosotros en todo momento (ver Mateo 28:20).



Por Josh McDowell

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