martes, 26 de mayo de 2015

Cuando algún creyente nos decepciona





  2 Ped 3:18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

  La hermana Fernández le había dado a Carli un año mejor que nunca en la Escuela Dominical cuando estaba en tercer grado. Para empezar, la eligió para ser el burrito en el drama de Navidad, que quizá no suena tan bueno hasta que uno sabe que el burrito narraba toda la acción. Carli todavía muestra la cruz de masilla que moldeó ese año. Y fue la hermana Fernández la que la ayudó a entender en serio lo que significa confiar en Jesús. Ahora que Carli es un poquito mayor, es la ayudante en la Escuela Dominical de la hermana Fernández.
  Un domingo, cuando la hermana Fernández no apareció para enseñar, el pastor le dijo a Carli que la maestra necesitaba descansar una o dos semanas porque le había sucedido algo muy triste. No le dijo qué.
—Puedes hablar del asunto con tus padres. Ellos saben lo que pasó.
  Esa tarde los padres de Carli le contaron que el esposo de la hermana Fernández había decidido divorciarla. Pero él era presidente del concilio de la iglesia y de la comisión de edificación. Al oír la noticia, Carli enterró su rostro en el hombro del papá.
—No puedo creer que deje a su esposa y sus hijos —lloró—. Se supone que es un líder. ¡Se supone que es un excelente cristiano!

 

  ¿Alguna vez te has decepcionado profundamente de alguien a quien admirabas como creyente? ¿Qué sentiste?

  Es posible que algún día veas que un cristiano a quien respetas hace algo de un modo que dista de ser cristiano. De seguro que oirás que alguien se queja de que "todos los cristianos son unos hipócritas", falsos que pretenden tener las creencias o conductas correctas pero que no practican lo que enseñan.

  La idea de que todos los cristianos son hipócritas es un mito. Por allá en el primer siglo, Pedro advirtió a los cristianos: "Pero hubo falsos profetas entre el pueblo... Y por causa de ellos será difamado el camino de la verdad" (2 Pedro 2:1, 2). Pero el que una persona sea hipócrita no quiere decir que todos los cristianos son falsos.

  Cuando nos enteramos de que alguien es hipócrita, nos sentimos mal. Pero eso produce una cosa buena: nos hace acercarnos a Jesús. Él nunca nos decepciona. Y acercarnos a él es la manera de asegurarnos de que no seremos nosotros los que desobedecemos a Dios y hacemos que nuestra fe sea una burla. Al final de cuentas, Dios tiene el poder para "guardaros sin caída" (Judas 24). ¡Y esa es una gran noticia!

 

  Por Josh McDowell

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